Inmuebles y Propiedades
Inmueble, ¿gasto o inversión?
Gasto es dinero que no vuelve, mientras que inversión es dinero que se multiplica. Cuando se compra una casa... ¿se gasta o se invierte?
La primera reacción es que siempre resulta ser una inversión; la idea es que el dinero queda resguardado frente a la inflación y que a la larga la tendencia del mercado inmobiliario es a la suba.
La reacción contraria, y tal vez más apta para pensamientos hipereconómicos, es que aún cuando a la larga resulte una buena inversión, tener tanto dinero inmovilizado en la vivienda es de alto riesgo, y puede estar quitándote el dinero que necesitas para hacer inversiones más productivas — y generadoras de rentas a corto plazo también—, como poner un negocio, invertir en la Bolsa o tener propiedades en alquiler.
Desde este punto de vista, puede resultar más económico pagar un alquiler, y usar el dinero restante para construir un patrimonio que permita generar ingresos.
Ambas visiones tienen una base teórica sólida, pero en el contexto de la cultura Latina la primera visión resulta más práctica y aplicable, comprar una vivienda permite construir un capital a largo plazo, y para la mayoría de las familias es una reserva que puede usarse en caso de necesidad.

A excepción de crisis coyunturales, las suposiciones de los inversores -en ladrillos- son válidas y las inversiones inmobiliarias en la Latino América han resultado en promedio menos vulnerables a los vaivenes de la economía, y con una rentabilidad superior al promedio de la mayoría de las alternativas de inversión en el largo plaza (dólares, plazos fijos, bonos).
Quien haya comprado un departamento estándar en una buena ubicación en las principales ciudades de un país, por ejempto, obtuvo en los últimos años una revalorización anual en dólares no menor al 13%, mientras que con esos mismos dólares depositados en plazos fijos no hubiera obtenido más que 4% anual.
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